|
|
Una de las disciplinas de primer año en el Instituto del Teatro era el dibujo del natural de esculturas de yeso, para practicar y tener habilidad en el dibujo, tanto el la proporcionalidad como en el claro-oscuro, y en el aula había reproducciones de notable calidad en yeso de escultura griegas, romanas y [...]
Cuando terminé los estudios del Instituto del Teatro, me quedó un vacío, pues mi cuerpo aún seguía con la inercia de la disciplina de acudir cada día de 7 a 10 de la noche a las clases, y eso se terminó de pronto, pero al poco inicié otra apasionante actividad, me apunté como [...]
En las ya cortas tardes de otoño, en la soledad del taller, soledad total, yo solo en el espacio vacío de trabajo, medio en penumbras, soledad sin radio o sea sin música, solo , sin los jefes, estos días no hay trabajo, total, solo en el silencio del taller.
Iluminado por una bombilla [...]
No podía acostumbrarme a ver la calle Berenguer el Viejo vacía, sin gente, en silencio. Hacía pocos días, habían aparecido un montón de camionetas de los “grises” y de urbanos y desalojaron a toda la gente, que no era poca, y a partir de aquel día ya no he visto más los pequeños [...]
Gran teatro del Liceo
Esta fotografía histórica fue tomada en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona durante una representación de la ópera GOYESCAS, de Enrique Granados, dirigida por el Maestro Eduard Toldrà, el 29 de enero de 1957.
Fotografía perteneciente a la web Oficial del Tenor Antonio Magno. http://www.antoniomagno.com/ginestorrano.htm
De izquierda a derecha: Ginés Torrano, Pablo Civil, Dolores Pérez, Eduard Toldrà, Rosario Gómez y Rafael Terán.

1994. No pude ni quise contener unas lágrimas al mirar desde un lado de las Ramblas como ardía el Liceo, en parte por lo que significaba y en parte por que se perdían entre las grandes volutas de humo que ascendían verticalmente, parte de mí.
1957. Mi jefe llevaba un puñado de pinceles largos, lapiceros y carboncillos, yo una pieza de tela de algodón sobre la espalda, pesaba pero podía con ella, me agradaba el olor del algodón crudo, tiene un aroma especial; él iba delante, entramos por la calle San Pablo, subimos hasta el último piso, reposadamente, no como los amantes de la música en día de función corriendo para situarse en el mejor sitio en el gallinero 4º y 5º piso, pues si te tocaba un lateral no veías nada del escenario.
Al final, una puerta daba a un pequeño patio en la parte más alta del edificio, luego entrabas a una pequeña sala de ensayos del coro, al llegar a la puerta, si sonaban las voces te esperabas, cuando el maestro, el director de coros hacía una pausa para dar indicaciones, rápidamente abrías la puerta y por detrás del coro tomabas una escalera de madera muy empinada que al final estaba el taller de escenografía, a media escalera podías oir simultáneamente las voces del coro y el sonido de la orquesta y te producía una sensación muy especial.
Continue reading Memorias de un aprendiz (14)
Entre bambalinas
Esta frase hecha es una estupidez dicha por aquellos que no conocen de cerca un escenario de teatro.
Bambalinas son unos elementos, generalmente de tela, colgados del telar horizontalmente y a unos cuantos metros del suelo o tablas y que cruzan el escenario de lado a lado, por lo que es muy [...]
Dibujo en una servilleta de papel
No me avisaron, y mi primer sueldo, creo que 25 pesetas que me dieron a las siete de la tarde el sábado, se lo tenía que dar a mi madre; después comprendí que era para ayudar a los gastos de la casa, pero me pudieron avisar, explicármelo, sólo [...]
Hermanos Salvador Escenografía
Inicio aquí una búsqueda en ese baúl de la memoria, que en sus fondos y en un amasijo de recuerdos perdidos puede estar el día que por primera vez entre en el taller a trabajar.
Por carácter, no me gusta mirar al pasado, pero en este caso quiero encontrarme con aquello [...]
La Encarna
La Encarna era una mujer especial, temible y cariñosa, descarada y afable. Encarna era gallega, amplia, de unos 60 años, de movimientos lentos y cansinos, con grandes faldas hasta los pies y un pañuelo tapando el moño, lo que se le podía ver de los tobillos los tenía siempre hinchados.
El taller [...]
“Che gelida manina”
A los pocos meses de entrar al taller a trabajar, también empecé a ir al Instituto del Teatro, pero no me lo pusieron fácil, las clases eran de siete a diez de la noche, y yo terminaba mi jornada laboral a las siete, por lo cual era imposible llegar al inicio [...]
|
|